Mi amo enciende la tele, y desde mi jaula veo a un anciano bastante escacharrado saliendo por un balcón, intentando pronunciar en vago alguna palabra, tras haber sido operado del cuello. El pobre no consigue articular nada, y se limita a mover las manos.
¿Tan difícil les es de entender a los señores del Vaticano que el Papa está enfermo y que ni Semana Santa ni renacimiento de Jesús, que necesita recuperarse si no quieren tener que buscarle un sustituto pronto?