Ayer se celebró la manifestación a favor de las familias, organizada por el foro de las familias, y con la colaboración de representantes de la Iglesia Católica y políticos del PP.
Y es que tienen mucha razón por la qué manifestarse. El actual gobierno pretende ilegalizar los matrimónios heterosexuales y obligar a los párrocos a casar exclusivamente a parejas homosexuales. De igual modo, a toda pareja española legalmente casada con hijos menores de 10 años se le quitará la custodia de sus hijos y se los dará en adopción a parejas homosexuales. También se aprovará una ley que obligará a la RAE a modificar la acepción de la palabra "matrimónio", por "Unión conyugal entre dos personas del mísmo sexo". Por si fuera poco, aprovarán una nueva reforma escolar por la cual se educará a todos los niños para creer que el amor entre personas del mísmo sexo es el único y verdadero, y serán perseguidos por la justicia aquellos que mantengan una relación afectiva con una persona del sexo opuesto.
Y más quisieran los manifestantes que ésto fuera cierto.