Asco y repugnancia es lo que estoy sintiendo en éstos momentos, tras leer ciertas declaraciones (o confesiones) de gente que se autodenominan "personas", alardeando de sus métodos de robo en tiendas de ropa multinacionales, con toda la cara y la hipocresia que se puede esperar de un vil ser humano.
¿Su argumento? Que les deja la consciéncia tranquila robarle a un tipo que gana miles de millones de dólares, y que "por 30 euros más no se va a morir". Yo a eso lo llamo prejuicio, señores. Prejuicios hacia una persona a la que se la juzga por su dinero, en vez de por cómo es. Porque imaginémonos que esos 30 euros que esas niñatas pseudorebeldes consentidas iban a ser destinados a combatir el sida en Africa (¡oh, si! No todos los millonarios son unos guardacuartos que no reparten nada con nadie. Algunos tienen algo de lo que muchos de ustedes, gente con una renda per cápita anual normalita, carecen: buen corazón).
Lo gracioso es que resulta que ahora no es lo mismo robar una prenda de ropa en el Zara (o cualquier otra tienda multinacional) teniendo 13 años que al pobre de la esquina con 40. Se vé que ahora hay dos clases de dicho delito: el robo y el robo solidario, y parece ser que éste último no está penado, o incluso te deben dar un premio.
Y frases como "si algien kiere roabr pues q robe peor xa el si le pillan y ya esta" ("si alguien quiere robar pues que robe, peor para él si le pillan y ya está") o " DJAR DE JUZGAR A GENTE QUE NO KONOCEIS Y YA ESTA" ("dejar de juzgar a gente que no conoceis y ya está", después de haber indicado que eran una panda de delicuentes (asociada a la palabra "delito")) hacen que realmente me sienta orgulloso de no ser humano, ni vivir entre ellos.